El Invencible Dexter


Historia Dexter-01

Dexter Emanuel Pérez Morales 

18 años. Champerico, 

Retalhuleu.

Todos nacemos con un destino ¿no es así? ¿no nacemos en el limbo? ¿o sí? Dexter es un joven con muchas preguntas, pero también alguien que sabe ir tras esas respuestas.

Nació prematuro, tenía cinco meses cuando abrió los ojos a este mundo. Los médicos predijeron problemas para relacionarse y dificultades en el habla. En efecto, durante su educación primaria mostraba cierta inestabilidad en las relaciones con los demás compañeros de clase.

“Me costaba expresarme. Me daba miedo hablar y en la escuela se burlaban de mí. Un día pensé ‘tengo que perder ese miedo’. Me comencé a involucrar en capacitaciones con la Asociación Paz Joven. Sabía que no tenía que seguir así”, dice el entusiasta Dexter.

Todas esas miradas que antes agitaban su corazón y le hacía sudar las manos, ahora se detenían en él. Dexter venció ese miedo y desde entonces se ha involucrado en organizaciones en donde forma una parte activa.

Dexter tiene la fortuna de pertenecer a una familia. Sus dos hermanos y sus padres son agentes de cambio en su comunidad. Su inspiración en el voluntariado viene de ellos. Sus hermanos trabajan para Child Fund y sus padres administran una organización comunitaria en donde tienen un colegio y academias de enseñanza.

Dexter estudia actualmente su último año de diversificado.

Historia Dexter 2-01

Estudia administración de empresas y tiene bien claro que quiere seguir estudiando. A pesar de que las tareas académicas se le han sobrecargado por las asignaciones de seminario que tiene a su cargo, procura organizar su tiempo para ayudar a su familia, dirigir a su grupo de trabajo en el colegio y coordinar a 15 jóvenes que trabajan con él con la organización Paz Joven, pues fue designado hace poco como coordinador de su municipio.

Desde que era pequeño vio cómo sus hermanos mayores participaban de manera activa en organizaciones de jóvenes. Además de ver en sus hermanos la inspiración para aprender, asimilar y enseñar, el colmo de su alegría fue cuando le comunicaron que se haría cargo de representar a Paz Joven en su comunidad.

Hace tres años, en Quetzaltenango, conoció de la organización Paz Joven; se involucró con ellos y meses después viajó a la capital para conocer más sobre los proyectos que se desarrollan en el grupo, además de entender cuáles son los principales problemas que afectan a la juventud. Luego participó en los programas Fuerza Adolescente, A Jugar por mi Salud y Yo decido, los tres han sido proceso en alianza con UNICEF.

Dexter, quien venció su timidez, vencía otra batalla: conocerse a sí mismo. Dexter piensa que uno de los grandes problemas de la juventud es que no se buscan a sí mismos.

“Estamos tan atados a las cosas materiales que dejamos por un lado la humanidad. Somos seres automáticos, y no nos damos cuenta que lo que más importa es el ser, el sentir. La sensibilidad la hemos perdido. Todos le damos importancia al dinero, protegemos el dinero y nos descuidamos a nosotros mismos”, dice.

En Champerico, dice hay muchos jóvenes que no le dan importancia a la vida. Tienen apatía y no tienen valores. “Hay muchos vicios y alcoholismo. Los jóvenes no valoran lo que tienen. Por eso, cuando uno se involucra en una organización, la meta es mejorar; si uno mejora, mejora su entorno. No se puede hacer cambiar a otro si uno no está convencido en que se puede hacer”, añade.

¿Cuál es el precio de la juventud? Puede costar lo que cuestan las botellas de alcohol. Puede costar también lo que cuesta un teléfono celular. Quién lo sabe. El invencible Dexter, quien también ha luchado por alejarse de las tentaciones que atrapan a los jóvenes, está convencido en que la mejor forma de cambiar a la sociedad y prevenir que los jóvenes se involucren en la delincuencia u otros males, es cambiar uno mismo y proyectar ese cambio en su entorno.